Recuerdos del Futuro

Recuerdos del Futuro

 

RECUERDOS DEL FUTURO

 

Esta serie de fotografías, como otras series, no nacen de una búsqueda premeditada, sino de la reacción de mi mente y sensibilidad ante la intensa vivencia del momento. Sin embargo, pienso que este tipo de “series fotográficas” tienen un proceso muy claro: primero hay una experimentación, una necesidad de fotografiar todo lo que me atrae, y en segundo lugar, analizo estas imágenes y descubro en ellas un concepto que las unifica. De esta manera, llego a un punto en el que sí hay una búsqueda consciente. Y en último lugar selecciono las fotografías que mejor representan al conjunto.

La plasmación fotográfica de lo onírico es esencialmente imposible. La técnica de la  fotografía necesita un elemento físico, material, real, como objeto indispensable. El pintor puede permitirse la realización pictórica de un mundo soñado, pero no así el fotógrafo, cuyas ensoñaciones no pueden ser físicamente fotografiadas. A pesar de ello, el arte fotográfico no debería prescindir de esa gran parcela de realidad constituida por los sueños.

 He intentado fotografiar ese mundo “ficticio”, esos “paisajes interiores”, ofreciendo al espectador una extraña y paradójica galería de espacios totalmente reales, pero inventados… Estas imágenes evocan un universo de lugares “imaginados”, una humanidad sin humanos, un cosmos donde la nostalgia del pasado se ve amenazada por un futuro desolado. De esta manera, las escenografías resultantes adquieren significados inéditos.    

En Recuerdos del futuro encuentro una reflexión sobre el tiempo, sobre nuestra existencia y la huella que dejamos tras nosotros...

Mis fotografías proyectan mi mundo interior hacia el exterior, y no al revés. Mi técnica fotográfica podría decirse que es similar a la técnica pictórica, por  la importancia que concedo al diseño y al color. Mis herramientas son la intuición, las vísceras y el poder poético de los espacios elegidos. Tiendo a una fotografía “literaria”, que narra con escepticismo fragmentos de nuestro mundo.

 

Luis Checa Salanueva

 


 

LAS PREGUNTAS DE LUIS CHECA

 

Siempre nos ha inquietado imaginar el futuro, pero nunca como ahora, casi mediada la segunda década del siglo XXI. Imaginarlo significa intuirlo y, en gran medida, temerlo.

Luis Checa ha ido más allá y con sus fotografías nos muestra un futuro reconocible y hasta familiar, y ahí radica precisamente la conmoción que nos causa.  Un futuro poblado de imágenes que nunca nos resultan ajenas o desconocidas. Además, no nos está hablando del futuro de otros, sino del tuyo y del mío. Es como si nos estuviese diciendo: “He estado allí y esto es lo que recuerdo.” 

Los supervivientes son pocos y se sienten perdidos. En el extremo inferior derecho de una fotografía un individuo habla por teléfono. ¿Habla? ¿Hay alguien al otro lado escuchándolo? Una mujer desgreñada se mira en el desconchón de una pared. ¿Por qué no busca un espejo? No quiere verse la cara porque tal vez no se reconocería.

Todo lo demás es abandono. Intuimos que no ha sido un abandono buscado, o deseado. Abandono. Desolación de paisajes humanos sin seres humanos. ¿Dónde se han metido? En algunas fotografías sentimos su respiración, su aliento; si hacemos un esfuerzo, hasta los latidos de su corazón. Pero, ¿qué ha sido de los seres humanos?

¿Quiénes han llenado el contenedor de basura? ¿Quiénes han amontonado las bombonas de butano? ¿Por qué las calles, las carreteras, las casas están vacías? ¿Y esos cielos, y esas playas, y ese estanque, y esos árboles…? ¿De dónde procede el humo que sale de los edificios? Sobrecoge la propuesta fotográfica de Luis Checa. Emociona y paraliza a la vez. En realidad, sus recuerdos del futuro son –como cualquier obra de arte– preguntas y preguntas y preguntas.

 

 

Alfredo Gómez Cerdá (Escritor).

Premio Nacional de Literatura

 

 


 

 

 

“La capacidad creadora  de Luis Checa le lleva a convertir lo inservible en armonizadas composiciones, la parte de una realidad en una realidad en sí misma”.

“La huella del tiempo evoca velados recuerdos que nos adentran en lo más profundo de nuestra memoria hasta despertar en el contemplador la admiración por tanta e  inquietante belleza”.

“La ausencia de fronteras entre realidad y ficción, la nostalgia y soledad del hombre, el testimonio del objeto, la importancia de lo insignificante y la caducidad de lo cotidiano son los motivos que inspiran la extraordinaria obra de Luis Checa, artista dotado de una especial sensibilidad para convertir sus fotografías en emociones más allá del tiempo”.

 

Teo Puebla (Pintor).

Premio Nacional de Ilustración.

 


 

Post-Apocalipsis en Leganés. 

Entrevista a Luis Checa por Maica Rivera (periodista de cultura)

 

Las Crónicas Marcianas de Ray Bradbury o el relato El rebaño de César Mallorquí son las lecturas ideales para preparar el disfrute intenso de esta muestra tan especial. Lo corrobora el propio autor Luis Checa, que acaba de presentarla recientemente en la sala de exposiciones Julián Besteiro de Leganés (Avda. Rey Juan Carlos I, 30). Allí puede contemplarse hasta el próximo 28 de octubre (lunes-viernes, de 09:00 a 21:00). 

Recuerdos del futuro es una serie emplazada en “espacios urbanos viejos, abandonados o en decadencia” que se revelan “misteriosos” en la medida en que, de alguna forma, dejan vislumbrar o intuir vestigios humanos, como declara Checa a ASC. Su objetivo supo captar esos “fragmentos de la vida cotidiana que pasan desapercibidos” desde un enfoque existencialista, en una apuesta personal por lo que gusta de definir como una suerte de “ética narrativa” de la fotografía, una voluntad comprometida con las historias detrás de cada instantánea. Él es un “fotógrafo literario” que defiende el calado poético de la imagen como metáfora y, en general, que “toda disciplina artística exprese primero una sensación, luego un sentimiento y, finalmente, una idea”. 

Con esta filosofía, invita a la reflexión sobre “el tiempo y la huella que dejamos tras nosotros”, a imaginar “una humanidad sin humanos, un cosmos donde la nostalgia del pasado se ve amenazada por un futuro desolado”. El resultado es un recorrido sinestésico que ofrece “una belleza inquietante con ausencia de fronteras entre realidad y ficción”, en palabras certeras del Premio Nacional de Ilustración, Teo Puebla. 

 

Es fácil deducir que la educación visual del joven artista, influenciada por su licenciatura en Historia del Arte y los viajes a lo largo de su vida, le aboca tanto a una “técnica pictórica”, de acento en el diseño y el color, como a un trabajo “visceral” en el que “lo antiguo” llega a adquirir “matices revolucionarios” y desafiantes para el presente en comparación con “todas esas obsolescencias programadas de nuestro tiempo”. 


No puede olvidarse el acusado componente generacional de la propuesta. Nacido en el año 1983, Luis Checa forma parte de un grupo de edad que, posterior a la denominada generación bisagra, en lo tecnológico y otros aspectos socioculturales derivados, constituye el verdadero puente levadizo entre usos desfasados y nuevas prácticas. Es ése el público escogido que más claro tiene lo que fueron, pueden ser, y, de hecho, son hoy, esos Recuerdos del futuro a los que se homenajea.De entre toda la obra expuesta, destaca “Materia y alma (I)”. Se trata de una fotografía muy representativa de la inquietante serie, a juicio del autor. Fue tomada en Edimburgo, un dato informativo interesante a pesar de que la recomendación sería abstenerse de racionalizar las localizaciones concretas para recrearse en los efectos más ingrávidos de la experiencia. Lo relevante es que su escenografía evoca “todas esas vidas ocultas en una calle muerta”.

 

Escrito por Maica Rivera, periodista de Cultura

 

AlSurdelaCultura.

                                                                                      www.alsurdelacultura.blogspot.com

 

 

 

 


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